lunes, junio 05, 2017

Rematando la instalación de la batería en la Impala 2

Tras probar muy levemente la moto con la instalación de batería que contábamos en la entrada anterior, comprobamos que o bien la carga era insuficiente, o bien no había carga en absoluto, con lo que repasamos con Ramón el conjunto y nos encontramos con una sorpresa.

Resulta que Guilera fabrica reguladores/rectificadores de varios tipos, y el que usa mi socio habitualmente es un modelo previsto para dos hilos de alterna en entrada, mientras que el  regulador que empleamos en mi Impala 2 se fabrica para instalaciones con un sólo hilo de corriente alterna.

Y resulta que el uso de las patillas del regulador es completamente diferente entre un modelo y otro, lo que nos llevó a una confusión bastante seria, y que impacta mucho en el esquema eléctrico a emplear, como os detallo ahora.

El esquema correcto para el Guilera de referencia 14412035 es el siguiente, para cada una de sus seis patillas (considerando que las impares son las de la cara con aletas de refrigeración y las pares las de la cara lisa, y que contamos de izquierda a derecha):

1.- A positivo de la batería. Es recomendable operar a través de un fusible de 5A.
2.- Es una salida regulada de luces en alterna. Como es más moderno y regula mejor que el Motoplat de la Impala 2, desconectaremos éste y llevaremos hasta ésta patilla el hilo verde que habremos separado del amarillo y del regulador original de la moto. De ahí sube a la piña de luces.
3.- Parece ser de intermitentes, en combinación con la 4. Sin uso de momento.
4.- Llave de contacto en la Derbi original. Queda sin uso de momento en la Impala.
5.- Entrada alterna del magneto. En la Impala 2 cable amarillo que antes se unía con el verde en el regulador antiguo. 
6.- A masa. En mi instalación es un cable blanco que viene desde la bobina de alta.

Por supuesto que si ponemos batería, como es mi caso, también hay que poner el negativo de la batería a masa.

Mi impresión, aunque prematura hasta que no haga una prueba más exhaustiva, es que el regulador mejora el comportamiento del original con las luces en alterna. Y eso que mi moto monta bombilla halógena de 40/45 watios, que son 10 más que la original. Supongo que  aún así la magneto debería dar potencia suficiente para no descargar la batería incluso añadiendo al consumo el Amperio que -según su documentación- consume el GPS nuevo. Se supone que el volante Motoplat "Mini 6" de la Impala 2 produce unos 60 watios, y aunque la bombilla original era de 35, podrá aguantar bien todo. Y si no es así, siempre queda el recurso de buscar bombillas LED para el piloto y una de menor potencia para el faro. Las echaré en la bolsa de herramientas de la Impalada por si las moscas.

sábado, mayo 27, 2017

Poniendo batería a la Impala 2

Con ocasión de un viaje a la Toscana en moto, que tengo pendiente contaros, compré un GPS para sustituir al Tomtom que tan buenos ratos me ha dado. Pero necesitaba algo conectable a la batería de la moto, y con cartografía europea, y actualizarlo salía tan absurdamente caro que decidí tirarme a la piscina y buscar un Garmin, que son los que monta BMW en sus motos. Haciendo el cuento corto, que no deja de ser una historieta lateral, resulta que me ha gustado y que pensé en llevármelo a la Impalada 2017.
Pero ... como buen cacharro pensado para ir con una batería de 12 voltios, su propia batería tiene poca capacidad y ni en mis mejores sueños daba para un Madrid-Alcañiz de 7 u 8 horas como hacemos con las Impala 2. Así que recordé que para el Barcelona-Tokyo hicimos un invento que fue bien, y le pregunté a Ramón si podía adaptarlo.
Como pasa con todos los genios, Ramón no tenía ni la más remota idea de qué había hecho en concreto. Pero sí los recursos como para darme una solución razonable. Y me explicó que, aunque la Impala 2 produce ya 12 voltios, estos son de alterna, y para cargar una batería a la que conectar el GPS nuevo, necesitaría un rectificador / regulador. Y después de mirar por ahí me recomendó un "Guilera" que usaron algunas Derbi, y que además tiene una pastilla de intermitencias por si algún día me da por ponérselos a la "2", que circula mucho por ciudad.
Y como el modo de conectar el GPS sin instalación fija era a través de un cargador de mechero, me fui a Amazon y encontré un panel con dos cargadores USB, uno de mechero y un voltímetro, por el asombroso precio de 12 euros, a sumar a los 24 que ya pagué por el Guilera. En la foto puedes ver el aspecto de ambos:



... aunque un poco deformado por la perspectiva. Luego veréis que el regulador es más pequeño de lo que parece aquí. Y lo primero que hice fue cablear como Dios manda, incluyendo un fusible de 5 Amperios, como me recomendó Ramón.



En la foto aparece también la batería de 3 Amperios / hora que me mandó mi socio para emplear en la instalación. Antes de conectarlo todo, había que montar el regulador aislado del chasis, puesto que no puedes compartir masa entre la alterna que produce el stator de la moto y la continua rectificada que producirá el invento para alimentar la batería y los instrumentos. Así que decidí ponerlo en el panel de la guantera, porque la fibra de vidrio no conduce. Quedó tal que así, donde puede verse una perspectiva correcta con relación al panel, y también se aprecian el interruptor y el fusible:



La cuestión es sencilla: se trata de llevar al nuevo regulador / rectificador un cable que salga del limitador (o regulador de alterna, como le llamamos habitualmente) de la Impala 2. Pero como el nuevo tiene dos entradas (pines 1 y 2), si sólo ponemos ése cable, tendremos una salida de carga que trabajará sólo a media onda. Con lo que Ramón me recomendó que pusiera también como segunda entrada un cable a la masa del chasis, con lo que tendría una carga a onda completa. Hecho lo cual, se trataba de llevar desde los pines 5 y 6 a loa polos negativo y positivo de la batería ... la cual tampoco puede ir al chasis porque recordad que éste ya es masa del alternador.

El aspecto del invento por delante es así:



Por supuesto. necesitas un interruptor para desconectar la batería una vez que apagas la moto y que no se descargue. Es el de color verde (y estanco) que se ve a la izquierda.

Y aquí tenéis la prueba de que el invento es capaz de cargar bien el iPhone de mi hijo:



Y además cabe perfectamente la toma de mechero del cargador del Garmin, como yo quería:



Y finalmente, el montaje de la batería para que no vaya dando saltos dentro del carenado.



Ahora sólo falta probarlo en alguna salida medio larga para ver si aguanta bien la carga con el Zümo a pleno rendimiento. Crucemos los dedos, porque me apetece llevarlo a la Impalada.

OJO, ESTA ENTRADA CONTIENE ERRORES, Y POR ESO HAY UNA CONTINUACIÓN EN ESTE MISMO BLOG. Puedes leerla aquí.

viernes, mayo 05, 2017

Por fin un rato para dar un empujón a RM Lightning

Como muchos de vosotros sabéis, hace ya cinco años que nos metimos en el lío de fabricar encendidos electrónicos para motos clásicas. Y mejor no me pongo a pensar cuántas cosas hemos hecho desde entonces hasta ahora. Pero son muchas: desde diseñar los primeros prototipos hasta intentar unificar productos, pasando por ganar algunos campeonatos de España de varias especialidades, o rematar una gama completa de encendidos digitales con doble curva de avance. 
Nuestros clientes no lo saben, pero lo cierto es que la mayoría de esas cosas no entraban ni en el más loco de nuestros sueños, que eran tan sencillos como poder quitar los platinos a nuestras motos con unas ciertas garantías.
Y es que han sido cinco años realmente intensos. Que han sumado líos a las vidas profesionales de dos tipos que las desarrollan en ámbitos que poco tienen que ver con esto. Y que no sospechaban en la que se metían cuando arrancaron como poca más ambición que la de extender un hobby. Supongo que la mezcla de todas esas cosas fue lo que hizo que nuestras vidas no dieran de sí lo bastante como para atender debidamente la página web que montamos al arrancar el proyecto.
Pero hoy, en 2.017, por fin consideramos que se dan las circunstancias para profesionalizar un poco el tema. No sólo porque haya un producto que mucha gente ha probado y con el que está encantada, sino porque sentimos que nuestro grado de confianza en el diseño es ya suficiente como para abordar una fabricación un poco más “industrial” (que es un modo de decir que ya no dependeremos de que Ramón tenga un rato para agarrar el soldador), y da como para montar una tienda online algo más seria.
Y aquí estamos: ya tenemos PayPal activado, posibilidad de recibir transferencias directas, un acuerdo con MRW para poder ofrecer un precio competitivo en entregas a las 24 horas, una página de descargas con manuales de apoyo e incluso un contacto incipiente con un posible distribuidor para el mercado norteamericano que está evaluando nuestros productos.
Es decir: que nos tiramos a la piscina con ánimo de ir un poco más allá … pero sin dejar de divertirnos. Que al fin y al cabo no olvidamos que esto sigue siendo el proyecto de dos amigos que se lo pasaban bien pensando en estas cosas. Lo que no imaginamos nunca es que nos abriría tantos buenos contactos con tanta buena gente como nos hemos cruzado.
A todos vosotros … ¡gracias por la ayuda! Y si alguno usa nuestros productos y quiere dejar su comentario sobre ellos en la tienda, se agradecerá de corazón. Está a vuestra disposición en http://rmlightning.com/es/tienda/ ... que es parte de la página de siempre en http://rmlightning.com/es/

lunes, abril 17, 2017

¡Carpe Diem!

A medida que cumples años se te quedan amigos por el camino. Es un proceso natural, inevitable y hasta sano, en la medida en que te enseña a apreciar aún mucho más todo lo que Dios te ha dado sin que hicieras nada por merecerlo. Y cuando has acumulado el suficiente número de bajas, te das cuenta de cuánto los echas de menos, de la cantidad de cosas que te enseñaron, y de lo mucho que desearías que estuvieran aquí. Pero no te quedan más que los recuerdos y las enseñanzas que te transmitieron con su ejemplo ... que al final son las únicas que valen.

El último en irse fue Pepe. Que no sólo nos ha dejado un hueco que no sospechábamos, sino el ejemplo de su sonrisa. La sonrisa de Pepe, de la que me hablaba Fernando el otro día, porque es el comentario más repetido sobre él. La sonrisa con la que acogía a todo el mundo y demostraba haber alcanzado en la vida una plenitud de la que formaban parte muchas cosas: su profundo sentido de la transcendencia, su familia, su trabajo, sus clientes, y por supuesto, sus amigos, entre los que tuvimos la suerte de contarnos. Y que, por serlo, vimos cómo fue capaz de compaginarlo todo, sin renunciar a mil pequeñas cosas que le hicieron feliz.

Pepe era un ejemplo claro del "Carpe Diem" que daba la bienvenida desde la pantalla del móvil a mi amigo José Mario, a quien -como a Pepe- también echo de menos casi cada día. Aprovecha los días. Y si puedes dejar tu alrededor un poco más feliz de lo que era cuando llegaste, podrás entregar la cuchara con una sonrisa y en paz.

Y os juro que al sentarme a teclear no lo hacía lleno de nostalgia, por más que pueda parecerlo. Al contrario: mi idea inicial era contaros la experiencia con un viaje inesperado, con una moto que nunca estuvo en mis planes, y al que arrastré a una mujer que nunca pensé que se prestara a ello: la mía.

La historia arranca cuando un amigo me pide que le guarde en Madrid su KTM 990 Supermoto que está en Barcelona. Y ahí te empiezas a liar pensando en alternativas para el traslado, hasta que caes en que igual es un modo de aprovechar un par de días en una Semana Santa que pintaba atípica y madrileña al 100%. Preguntas a los amigos de por allí, y se ofrecen a recoger la moto y comprobarla para que no tengas riesgo de quedarte tirado, con lo que te vas en AVE para Barcelona un Viernes Santo, y empiezas el día charlando con el bueno de Fernando, al que acompaña Lourdes para hacer un rato aún más agradable:

Con Fernando y la KTM en Sants
Y cuando terminas de comer en "Flash Flash" (uno de esos sitios que te recuerdan que Barcelona  sigue siendo una ciudad maravillosa y no sólo un destino de turistas con camiseta de tirantes y chancletas) te vistes de marciano y le dices a tu mujer que dormís en el Parador de Alcañiz, pero que harás el viaje casi siempre por autovía ... aunque en algún momento pasas por algún sitio donde ella misma dispara una foto desde la moto:


Pantano de Mequinenza

Y finalmente llegas al Parador. Que tiene narices que no hayamos subido antes, cuando van ya un par de viajes en que dormimos allí de ida y vuelta. Puedo dar fe de que merece la pena, no sólo porque esté en lo alto de un monte y la fachada barroca merezca la visita:


Fachada barroca del Parador de Alcañiz
... sino porque conserva una muestra de pinturas góticas que no son frecuentes de ver en otros lugares, y que corresponden a la época en que el hotel fue una fortaleza de la Orden militar de Calatrava. De verdad que vale la pena subir a verlo:


Pinturas góticas en la Torre del Homenaje de la fortaleza.
Al menos, a mi me resultó curioso ver unos frescos que no fueran sólo de tema religioso, sino militar, e incluso " civiles", como se puede observar en las representaciones de los meses del año que tiene el primer arco que se ve en la foto superior.

Y una vez vista la fortaleza en la mañana del Sábado de Gloria, pusimos rumbo a casa. Cuatrocientos kilómetros largos y con una novedad en mi modo de planificarlos: le pedí al Tomtom que me invirtiera la ruta que hicimos desde Madrid en la Impalada de 2016, eligiendo adicionalmente la opción "Ruta Ecológica" para rematar la planificación. Y la verdad es que mereció la pena, porque tomamos algunas carreteras donde podías perder los empastes de las muelas (la amortiguación de una "Supermotard" no es la más propia para un camino como éste), pero con unos paisajes verdaderamente maravillosos.

A título de ejemplo, mirad qué vista del río "Aguas Vivas" en las cercanías de Segura de los Baños:


Río Aguas Vivas

Y para que no queden dudas de que la carretera es completamente infame, una foto que da idea de su estado:


Carretera A-2401 cerca de Segura de los Baños

Pero el recorrido merece la pena. Incluso para mi mujer, que iba viviendo el firme desde un asiento trasero mucho menos mullido que el del piloto:


Puente sobre el Río Aguas Vivas
Sé que los vídeos en Blogger no se ven demasiado bien, así que lo he subido a Youtube, a ver si mejora, porque seguro una muestra de cómo era el entorno dice más que una imagen estática:  



Tomando dede allí cerca la carretera A-2511 llegamos al Puerto de Fonfría, cuyos 1.470 metros ya subimos el año pasado durante la Impalada. Y esperemos que para este año lo hayan repasado un poco, porque la cantidad de gravilla que presenta ahora mismo es terrible ... al menos cuando llevas bajo el trasero 115 caballos sin control de tracción ni ABS. Supongo que con las Impala será más llevadero. 




Desde allí paramos en Olalla a refrescarnos un poco ... y comprobar que las calles del pueblo no son ideales para una moto no trail. Intentamos comer en Cutanda en un sitio que nos habían recomendado, pero estaba a rebosar, con lo que nos fuimos a Calamocha para dar cuenta de un bocata de dimensiones troglodíticas, acompañado de un pincho de tortilla que no le iba a la zaga. Y para hacer la digestión sin más sobresaltos decidí reprogramar el GPS para que nos lleva a Molina de Aragón por el camino más rápido, que resultó ser una combinación de la N-234 con la 211.

El castillo se veía aún más impresionante en contraste con el cielo que teníamos a la hora de pasar por allí:


Castillo de Molina  de Aragón


Y de nuevo reprogramo GPS para retomar "Ruta Ecológica" con destino a casa. Un acierto, porque nos saca de Molina en dirección a la CM-2015 ... otra carretera de piso infame pero entorno para quitar el hipo, y con otra joya escondida: la Playa Natural del Tajo:


CM-2015

Playa Natural del Tajo - I

Playa Natural del Tajo - II

Cerca ya de Madrid, paramos en Alocén, para tomar un café con una vista privilegiada del Embalse de Entrepeñas: 


Embalse de Entrepeñas desde la Plaza Mayor de Alocén
Y como siempre en estos casos, rumbo a casa con una sonrisa a la que no faltó un punto de nostalgia por el estupendo rato que dejábamos atrás, aunque también con la satisfacción de tener más puntos de referencia para hacer del viaje a la Impalada 2.017 un recorrido aún más interesante que el de 2.016. Espero poder contároslo próximamente.

¿Conclusiones? Pues muchas, en realidad:

1.- Que no hay tanta diferencia entre viajar con una moto grande o una pequeña dependiendo del tipo de carretera que escojas.
2.- Que me aburren soberanamente las autopistas y autovías donde el viento te da una paliza y la conducción a velocidades legales es frustrante.
3.- Que me gustaría probar al menos parte de este viaje con mi BMW GS 1200 para ver qué diferencia se siente con la KTM (mi mujer sostiene que la nuestra hubiera sido más cómoda, pero es complicado estar seguro sin haberlo probado de verdad).
4.- Que si a mi santa le sigue gustando esto de viajar en moto le pondré gel al asiento de la BMW, porque en la Impala ha sido una bendición.

Pero sobre todo ... que aprovechéis las oportunidades. Lo único seguro es que dentro de diez años os costará mucho más convencer a la parienta de que se apunte a un viaje como éste. Y mucho más si no la habéis acostumbrado antes.

¡Carpe Diem!, que diría Mario. Y con una sonrisa, como lo haría Pepe.

Nos vemos en la Impalada.

martes, marzo 07, 2017

Pepe Maciá. In memoriam.


Esta es la entrada que uno nunca querría escribir. No sólo porque sobreponerse a la brutalidad de la muerte siempre cuesta un esfuerzo, sino porque el amigo que se nos ha ido era su antítesis. Pepe era la vida en estado puro: un hombre familiar, cariñoso, deportista, abierto de mente, curioso ... y con una elegancia y una capacidad de darse a los demás poco frecuentes de encontrar en un ser humano.

Creo que nunca se lo dije, pero cada vez que nos enseñaba una foto suya con su nieto en el Jeep, pensaba que era el abuelo que todo el mundo querría tener ... como para nosotros ha sido el amigo que sólo necesita un par de años para meterse en tu corazón y te hace sentir que estuvo allí siempre. Un hombre de humor inteligente, con la perspectiva y la serenidad que dan los años, con un saber estar absoluto, y siempre preocupado por los demás.

Hace un rato, mientras pensaba en ponerle unas letras como homenaje, recordaba los últimos contactos que tuve con él. En el último me felicitaba por un logro profesional, en el anterior nos contaba una jornada de ski en familia con la que había disfrutado, y en el primero de los tres me llamó por teléfono para preguntarme qué podía hacer por un amigo al que encontraba en baja forma. Y si siguiera hacia detrás la tónica no cambiaría mucho. Un hombre, como decía Machado, "en el buen sentido de la palabra, bueno".

Pasado mañana, Pepe, voy a Zaragoza. Y volveré de allí con seis cintas verdes para poner en nuestras motos y no olvidar nunca lo mucho que te debemos, amigo.

¡Hasta siempre, caballero!